La Vida de los Jornaleros de los Campos Bananeros






La Vida de los Jornaleros de los Campos Bananeros




La industria bananera en Honduras se desarrolló de manera notable cuando se descubrió el potencial enorme de la tierra del litoral atlántico para la producción de banano, fue entonces cuando algunos pequeños finqueros hondureños empezaron a cosechar la tierra y producir, obteniendo ganancias nada despreciables, en muy poco tiempo esta noticia llegó a oídos de inversionistas extranjeros quienes no dudaron en arribar al país con intenciones de ganar más dinero, pocos años después ya habían más de veinte compañías bananera extranjeras quienes se asentaron en el territorio hondureño, según ellos para asegurar la recolección de bananos y su exportación hacia Estados Unidos.

Vivir en un campo bananero era en aquellos tiempos un sueño, donde todos los hondureños emigraban al valle del aguan con un propósito que era obtener un trabajo en la empresa Standar Fruit Company que exportaba banano hacia los Estados Unidos de América, estos ofrecían campamentos para sus trabajadores, siendo un privilegio para algunos hondureños conseguir una oportunidad de empleo en ese lugar. En aquel tiempo la empresa brindaba los servicios de hospedaje, salud, comisariatos que ofrecían productos al trabajador, algunos permisos para vender agua ardiente y permiso para formar prostíbulos dentro de la región.

Con esos dos servicios que facilitaba la empresa en los campos bananero llevaba como propósito mantener al trabajador en una forma contenta y así poder aprovechar y explotar la mano de obra. Los trabajadores ejercían el trabajo de siembra, cosecha, en el ferrocarril para jalar el fruto hacia los muelles donde se ubicaban los transportes para exportar hacia Estados Unidos de América, los campos bananeros en cada asentamiento formaban campamentos de vivienda para que el trabajador estuviera más cerca del trabajo que realizaba.

Para 1930 en La Ceiba estalla una huelga que exigía mejoras en las condiciones de trabajo, como en otras ocasiones el gobierno declara el estado de sitio y reprime a los trabajadores. Las crudas condiciones laborales hacían que afloraran algunas luchas esporádicas en las zonas de enclaves bananeros. Poco a poco y a través de años de lucha en los enclaves se va madurando la conciencia de la clase trabajadora. En el caso de los enclaves bananeros en Honduras se puede contabilizar para 1953 alrededor de 35,000 trabajadores en las plantaciones bananeras.

En la actualidad las compañías bananeras han logrado con sus fuertes inversiones, que Honduras sea un país reconocido a nivel mundial por su gran industria bananera, pero el problema es que todas las ganancias generadas por este rubro son para los extranjeros y nuestro país como siempre ha sido utilizado y explotado como un instrumento de trabajo obteniendo el mínimo de los beneficios. Las múltiples concesiones concedidas a extranjeros con fines mezquinos, lo que más provocan es la pérdida de la soberanía nacional y aumentan la dependencia económica de nuestro país, dando la imagen de que Honduras es habitada por hondureños, pero administrada y manejada al antojo por países económicamente poderosos, principalmente los Estados Unidos de Norteamérica.


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